viernes, 17 de julio de 2015

Delicias hojaldradas de crema de frambuesa bicolor y compota de manzana caramelizada

Parece que es un título un poco largo para un postre que se come de un bocado, pero vereis que es muy fácil de hacer y que es una explosión de sabores en la boca.
 Tenía en el congelador una bolsa de frambuesas que había comprado en Lidl, y en casa me pidieron un postre que las llevaran; así que abrí la nevera, vi lo que tenía y me lié la manta a la cabeza. Es un postre improvisado, con lo que tienes a mano, pero no por eso deja de ser una gran alternativa, un postre perfecto para una gran comida con un buenos amigos. Seguro que acertáis con la mezcla del toque ácido que aporta la crema de frambuesa en sus 2 variedades y el toque dulzón de la manzana caramelizada, todo sobre el crujiente hojaldre. Se me hace la boca agua. Con esta receta participo en el Reto de Septiembre 2015 de CdM en el apartado Dulce.
 Necesitaremos:
 - 1 plancha de hojaldre (en este caso del Lidl).
 - 200 grs de frambuesas descongeladas.
 - 2 tarrinas de queso mascarpone.
 - 100 ml de nata montada.
 - Azúcar al gusto.
 - 100 grs de chocolate fondant.
 - 3 cucharadas de pepitas de chocolate.
 - Azúcar glas.
 Para la manzana caramelizada:
 - 1 manzana cortada en daditos.
 - 4 cucharadas de mantequilla.
 - 4 cucharadas de azúcar moreno.
 - 4 cucharadas de nata para montar.


 Lo primero que haremos es hacer las dos cremas de frambuesa porque tienen que reposar un mínimo de 4 horas en el frigo. Pasamos las frambuesas por la batidora y a continuación las colamos para retirar todas las pepitas, así obtendremos un puré de frambuesas.
 Vamos a derretir el chocolate fondant al baño maría, a fuego suave.


 Mientras preparamos 2 boles; ponemos una tarrina de queso en cada bol, y repartimos el puré de frambuesa entre ambos boles. Añadimos azúcar al gusto en cada uno, yo puse 6 cucharadas para no quitar el toque ácido. Cuando el chocolate se haya derretido, lo retiramos del fuego y lo dejamos reposar un par de minutos para que pierda algo de calor, lo añadimos a uno de los boles y mezclamos muy bien con las varillas, y en el otro bol añadimos las pepitas y la nata montada removiendo también con las varillas.





  Cuando las cremas estén perfectamente mezcladas las introducimos en mangas pasteleras y las dejamos reposar en la nevera un mínimo de 4 horas, para que cojan cuerpo.






 Mientras reposan vamos preparando la manzana. En una sartén ponemos la mantequilla a fuego suave, cuando se haya derretido añadimos la manzana y la dejamos hasta que se dore, a fuego suave, removiendo de vez en cuando. Cuando veamos que va cogiendo color, añadimos el azúcar moreno y  lo seguimos dejando a fuego suave hasta que haya caramelizado.


  Cuando veamos que empieza a caramelizar añadimos la nata, con cuidado que no salte, y lo dejamos reducir hasta que espese, sin dejar de remover para que no se pegue. Lo reservamos mientras se templa.


 El siguiente paso es hornear el hojaldre. Lo habremos de sacar de la nevera 10 minutos antes de usarlo. Lo estiramos en el mostrador y, con el cuchillo, marcaremos , sin cortar, en la superficie 14-16 triángulos del mismo tamaño.





 Precalentamos el horno a 200 ºC. Colocamos el hojaldre con el papel en el que viene enrollado en la rejilla del horno, lo espolvoreamos con azúcar glas, lo cubrimos con otro papel sulfurizado y le ponemos peso encima para que no suba durante el horneado. Yo le puse un molde de tartas. Horneamos 15 min a 180ºC.





Pasado el tiempo le retiramos el peso y el papel de arriba y lo dejamos templar, entonces cortamos los triángulos que habíamos marcado.




 Y ya solo nos queda montar los hojaldres a nuestro gusto.  Podemos cubrir las bases con una de las cremas, alternar las dos y en el centro poner una cucharada de manzana caramelizada. Cubrir con la otra tapa y espolvorear con azúcar glas, o simplemente no ponerle tapa. En fin como más nos guste, hay muchas combinaciones y posibilidades.








O también podemos hornear, de la misma manera, dos planchas de hojaldre y decorarlas, sin cortarlas, a nuestro gusto. En este caso le añadí nata montada como tercer ingrediente.






 Como podéis observar las posibilidades son infinitas, el caso es que lo hagáis a vuestro gusto y las disfrutéis en buena compañía.