jueves, 16 de octubre de 2014

Trampantojo de sandía


Definición de trampantojo: Ilusión, trampa con que se engaña a la vista, haciendo ver lo que no es.
  Bienvenidos a tod@s de nuevo a mi humilde blog. Hoy empiezo en plan académico, con la definición de mi último plato. Me hizo gracia cuando me vino el nombre a la cabeza, por el gran Chef Sergi Roca de la serie "El Chiringito de Pepe" y sus famosos tranpantojos del croquetón.
 Como os contaba el otro día fuimos toda la familia de compras y descubrí el licor de piruletas, pues también me encontré con una gelatina de sandía, y fué como una revelación. Me vino la imagen del trampantojo de sandía. Las gelatinas son productos que resultan atractivos a los niños por su consistencia suave y su textura blanda así como por sus llamativos colores y variados sabores. Este alimento se toma tal cual tras reconstituirlo con agua, aunque también sirve como ingrediente de preparaciones diversas, dulces o saladas. En cuanto a su composición nutricional destacan las proteínas (aunque de bajo valor biológico) y la ausencia de grasas y colesterol.

Muchas personas llegan a la edad adulta sin probar este alimento y algunas de ellas incluso desconocen cuál es su composición. La gelatina es una sustancia de origen animal que se obtiene del colágeno, una proteína que abunda en el tejido conectivo de pieles, huesos y tejidos animales. Las proteínas son su componente natural más abundante, sin embargo, son de bajo valor biológico porque carecen de algunos aminoácidos esenciales. Esto hace que la calidad de estas proteínas no sea tan buena como las de la carne, el pescado, los huevos o los lácteos.
Por este motivo, a las gelatinas no hay que considerarlas un alimento con gran aporte nutritivo, máxime cuando la mayoría de las que se comercializan en el mercado llevan una cantidad elevada de azúcares añadidos para endulzar y dar sabor al alimento, de por sí, neutro.
Su contenido nutritivo no es comparable al de las frutas frescas que, además de vitaminas, contienen fibra, sustancias antioxidantes y minerales
Las gelatinas que han servido tradicionalmente para preparar recetas diversas poseen un valor calórico mínimo, ya que carecen de grasas en su composición y apenas se le añade azúcar. Sin embargo, a las nuevas variedades, sobre todo dirigidas a los niños, se les añaden abundantes azúcares: azúcar, glucosa o dextrosa, jarabe de glucosa o jarabe de fructosa. Estas últimas contienen el doble de azúcar que la versión tradicional. Por esto, conviene contrastar bien las etiquetas de los productos sin dejarse arrastrar por la publicidad.
De acuerdo a estas consideraciones, pueden servir como una oferta de dulce para los niños o para quienes padecen problemas de masticación (personas mayores) por ser una forma de hidratarse con más sabor. Se recomienda tomarlas de vez en cuando, y no como parte habitual de la dieta.
En el mercado hay una amplia variedad de gelatinas con sabores de frutas y con colores que las imitan, gracias a la adición de aditivos variados. Se puede comprar gelatina con sabor a limón, naranja, fresa, frambuesa, kiwi, plátano, entre otras. Muchas de ellas están enriquecidas en vitaminas A, C y E, si bien su contenido nutritivo no es comparable al de las frutas frescas. Una porción de gelatina de fruta contiene aproximadamente 30 miligramos de vitamina C, tres veces menos que una naranja.
Además, el exceso de azúcar que lleva añadido el producto desmerece el valor nutricional al aumentar de forma notable las calorías. Una porción de gelatina, elaborada con unos 40 gramos de gelatina en polvo, aporta alrededor de 150 calorías. Por tanto, la gelatina con sabor a fruta no se puede considerar como un apropiado sustituto de la fruta, ya que además de vitaminas, las frutas frescas poseen fibra, sustancias antioxidantes y diferentes minerales, que no contienen estos productos.
  Por éstas razones me decidí a hacerla de sandía, porque en vez de agua, uso el jugo de la sandía con todas sus vitaminas; y además pasa a ser un forma más divertida de comer fruta.
  En éste caso usé media sandía. En la caja de la gelatina vienen dos sobres, cada sobre sirve para medio litro de agua, usaremos un sobre, dos cucharadas de azúcar y pepitas de chocolate para imitar a las de la sandía y resulte más nutritivo.
  Comenzamos sacando toda la carne de la sandía con una cuchara, para que sea más fácil. Si tenemos licuadora la pasamos y si no usamos la batidora. Una vez que esté bien pasada, colamos el jugo resultante para retirar los posibles restos de pepitas. El siguiente paso es medir ó pesar el jugo resultante, si recordáis el post sobre medidas, será muy fácil.
  Recordemos que cada sobre es para medio litro de líquido; según la cantidad de jugo que obtengamos, así actuaremos. Pongamos que obtenemos medio litro, las instrucciones de la gelatina dicen que hay que poner  250 ml del líquido a hervir en una cacerola. Cuando comience a hervir, añadir azúcar y el sobre de la gelatina y remover bien, hasta su completa disolución. Entonces apartar del fuego y añadir los otros 250 ml del jugo y remover otra vez. En éste caso lo que hice fue llenar la sandía con la mitad de la gelatina, y meterla en el congelador para que enfriara deprisa, para poder añadir las pepitas de chocolate. Si las añades al principio se van al fondo y se derriten por el calor de la gelatina. Una vez que coja cuerpo ( 10-15 min), la sacamos y añadimos el resto de la gelatina, que ya estará templada. Cubrimos con cuidado, y a la nevera. Cuando lleve 20 min. podemos añadir más pepitas para que queden en la superficie, si no lo hiciésemos así, se irían al fondo, con las anteriores, y nos interesa que queden en superficie. Ya sólo queda esperar a que enfríe bien y a disfrutarla.




                           

  








                                          

 Truco: - una vez vaciada la sandía, cortarle un rectángulo en la base, para que asiente bien, y no se vuelque.
            - con el resto de la sandía hice un batido, con leche y un poquito de azúcar.

  Espero que disfrutéis de éste trampantojo tan delicioso. Procurad ser felices y disfrutar del tiempo que paséis en la cocina.