miércoles, 10 de diciembre de 2014

Quiche de espinacas, bacon y queso.

Ahora que sabemos hacer la mas quebrada, vamos a ir un poco más allá y haremos un deliciosa y sencilla quiche. En mi caso la hice de espinacas con bacon y queso, pero el relleno lo podéis hacer a vuestro gusto tomando como base la receta de hoy.
 Además de ser muy completa y llevar verdura, está hecha con leche evaporada en vez de nata, para rebajar calorías, pero si os apetece la hacéis con nata a vuestro gusto.
 En gastronomía, una quiche es un tipo de tarta salada derivada de la cocina francesa (quiche lorraine).
 La palabra quiche proviene del vocablo Küchen en el dialecto lorenés, hablado en la región de Lorena, en el noreste de Francia y ya fronterizo con Alemania. Este término deriva a su vez del alemán Kuchen (pastel).
La receta del quiche lorraine proviene de la región de Lorena, en Francia y consiste en una tarta salada abierta, elaborada con masa quebrada a la que se vierte una salsa batida de lácteos diversos y huevo, denominada migaine. La migaine suele aromatizarse con pimienta negra y nuez moscada molidas. Esta receta original es conocida de la que proceden todas las demás variantes de quiche.
 La palabra aparece por primera vez en Nancy, capital de Lorena, en 1605. En un principio, el relleno se componía solo de huevos y crema de leche o nata fresca (en algunas ocasiones queso Gruyere rallado). En el siglo XIX, se le añadieron las pequeñas tiras o tacos de panceta magra, fresca o ahumada, que caracterizan la quiche lorraine de hoy en día.

 Para hacer nuestra quiche necesitaremos:

 - Masa quebrada (receta aquí).
 - 300 grs. de espinacas frescas.
 - 2 huevos.
 - 1 puerro.
 - 200 ml. de nata o leche evaporada.
 - 150 grs. de bacon picado.
 - 200 grs. de queso rallado (usé emmental).
 - Una cebolla.
 - Pimienta blanca y nuez moscada molidas.
 Vamos a picar la cebolla y el puerro finamente, en una cacerola ponemos aceite y vamos pochando la cebolla unos minutos. Cuando la cebolla esté transparente añadimos el puerro y lo seguimos rehogando. Pasados unos minutos añadimos el bacon y lo rehogamos todo junto para que el bacon suelte su grasa y se mezclen los sabores.






 Tendremos cuidado que no se queme el bacon, solo queremos que suelte la grasa. Añadimos las espinacas, lavadas, a la cacerola, y las rehogamos unos minutos, mientras van soltando agua y se empiezan a cocinar. Veremos que perderán volumen enseguida. De momento no añadimos sal, ya que el bacon aporta mucho sabor. Tapamos la cacerola y reservamos.



Mientras preparamos un bol, en el que vamos a batir los huevos con la leche evaporada o la nata, lo que hayamos decidido.



 Lo batimos muy bien, que blanquee, entonces vamos a añadir la pimienta y la nuez moscada, un poco de sal y batimos para que se incorporen.


Una vez está bien batido, añadimos el queso rallado y lo mezclamos muy bien para que el queso se suelte.



 Cuando el queso se ha incorporado del todo, vamos a añadir el contenido de la cacerola removiendo para que todo se mezcle de forma homogénea.


 Forramos un molde desmontable con la masa quebrada, que previamente habremos untado con mantequilla, y ponemos toda la mezcla en el molde. Si sobra por los laterales, los doblamos hacia dentro, cubriendo la mezcla.




Y ya solo queda hornearlo, lo pondremos a 180ºC durante media hora; pasados 20 minutos iremos comprobando para que no se queme, ya que cada horno es un mundo.
 Y ya solo queda disfrutar de esta deliciosa quiche, con un sabor que enamora y un relleno cremoso y muy sabroso.


 Si queréis que quede más alta, ponéis un molde más estrecho para que el relleno suba, pero a mi me gusta que quede más bajita, se come y disfruta mejor. Cuestión de gustos.
 También se pueden añadir pasas y piñones, que le quedan muy bien y aportan un toque de sabor diferente. O también con mejillones y gambas, marisco o pescado, etc...
 Como siempre yo os doy la base, vosotros y vuestra imaginación ponéis el resto.