miércoles, 22 de abril de 2015

Pimientos rellenos de codorniz

 Ya termina el mes y eso significa que tenemos nuevo Reto "Color y Sabor de Temporada"; este mes la verdura elegida fue el pimiento y la fruta el limón. Enseguida tuve claro el plato que iba a hacer, pimientos rellenos de codorniz, un plato diferente por el concepto y la presentación, y con una mezcla de sabores deliciosos.
 Necesitaremos:
  - 4 pimientos rojos grandes.
  - 4 codornices.
  - Un rulo de queso de cabra.
  - 200 ml de nata.
  - 4 cucharadas de pan rallado con perejil.
  - 1 vaso de sidra.
  - Sal y pimienta.

 Lo primero que haremos es lavar los pimientos, y con mucho cuidado cortaremos la parte superior de los pimientos que nos servirán como "tapa". Las retiramos y les quitamos las semillas, les ponemos sal por dentro y reservamos.


 Limpiamos las codornices y las repasamos con el soplete para quitar los posibles restos de plumas, las lavamos y salpimentamos; las podemos poner dentro unas hojitas de hierbabuena.
 En un cazo, al fuego, ponemos la nata a calentar y le añadimos el queso cortado en trozos, para que se derrita, sin dejar de remover. Podemos pasar la batidora para que quede la salsa sin grumos. La dejamos enfriar y le añadimos el pan rallado, removiendo para que quede bien ligado.




 Cuando lo tengamos bien ligado, pondremos un poco en el fondo de cada pimiento e introducimos una codorniz en cada uno. Os habréis dado cuenta que hay dos pimientos grandes y dos pequeños; los pequeños son para los niños y lo que hice fue cortar las codornices por la mitad y así servirles un pimiento pequeño con media codorniz. Una vez colocada la codorniz en el pimiento, la cubrimos con la salsa de queso.



 Tapamos los pimientos con sus respectivas tapas, y las sujetamos con palillos al pimiento. Los ponemos en la bandeja del horno, los rociamos con aceite y salpimentamos y los hornearemos durante 45 minutos a 180ºC.


 Cuando veamos que los pimientos están en su punto los sacamos del horno, y pondremos la sidra en la bandeja en el  horno para desglasarla, y así recoger los jugos que se quedan pegados en la bandeja. Lo dejamos un par de minutos, lo sacamos del horno y volcamos en un cazo al fuego, para que reduzca y quede una salsa más concentrada.


  Limpiamos con cuidado la piel de los pimientos y los salseamos para servirlos calientes, y a disfrutar de un plato muy sano y con un sabor diferente a todo lo que hayáis probado antes. Seguro que os impresiona.





Reto Color y Sabor de Temporada