En este post quiero explicaros como preparo la carne picada para hacer albóndigas, hamburguesas, filetes rusos, etc...
Yo os doy la base de como la preparo y cada uno puede adaptarlo a su gusto, tanto en cantidades como en ingredientes. Simplemente os voy poniendo lo que añado a continuación.
Ponemos la carne picada en un bol, le añadimos una cebolla pequeña picada muy finamente, dos cucharadas de tomate frito con cebolla (ya sabéis, del Lidl) o tomate frito normal, una cucharada de mostaza de Dijón, un chorrito de vino blanco (como 3 cucharadas), un huevo entero (sin cáscara por supuesto, je,je,je), una cucharada de harina, dos de pan rallado, una cucharadita de perejil picado, sal y pimienta al gusto, un ajo muy finamente picado, una cucharadita de salsa de soja. Y opcionalmente le podemos añadir unas gotas de tabasco o de salsa Worcestershire.
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viernes, 7 de noviembre de 2014
sábado, 1 de noviembre de 2014
Steak Tartar
El filete tártaro (en francés steak tartare), bistec tártaro o tartar de ternera, es un plato elaborado con carne de vacuno picada cruda. Se suele servir con cebolla picada muy finamente, alcaparras y diversos ingredientes (desde muy antiguo incorpora pimienta negra recién molida y salsa Worcestershire), algunas veces se pone yema de huevo.
Posiblemente, la primera referencia en Occidente a esta forma de preparar la carne se puede encontrar en el Libro de Viajes de Marco Polo. En el capítulo XIX dedicado a la provincia de Caragian, se dice:
Los indígenas comen carne cruda, de pollos, de carneros y de búfalo. Los pobres van a la carnicería, cogen el hígado crudo tal como cuelga del animal, lo cortan en trocitos, comiéndolos con una salsa de ajo. Y así comen las demás carnes. Y los nobles también comen carne cruda, pero la hacen picar y preparar con salsa de ajo y especias y la devoran con fruición, como nosotros la carne cocida.
Una referencia posterior es la del ingeniero y cartógrafo del siglo XVII Guillaume Levasseur Beauplan. Tras haber servido durante mucho tiempo para el rey de Polonia Segismundo III Vasa, escribió sus vivencias en el libro Descriptizhia l´Ukranie, publicado en 1651. Menciona la receta, atribuyéndosela a los tártaros, y describe una práctica de los cosacos de Zaporozhia para desangrar rápidamente la carne, que consistía en cortar filetes de un par de dedos de espesor y, tras salarlos por un lado, colocarlos bajo las sillas de montar. Tras dos horas se limpiaba el filete, se salaba por el lado opuesto y se volvía a poner bajo la silla de montar. Pasadas otras dos horas se limpiaba finalmente y ya se podía comer la carne, macerada y libre de sangre.
La referencia más conocida, y la que dio fama a esta forma de preparar carne fue la de Julio Verne en 1875, en su novela Miguel Strogoff, de ahí que el restaurante Jules Verne, situado en el segundo piso de la Torre Eiffel en París, han hecho de este plato una de sus especialidades.
Posiblemente, la primera referencia en Occidente a esta forma de preparar la carne se puede encontrar en el Libro de Viajes de Marco Polo. En el capítulo XIX dedicado a la provincia de Caragian, se dice:
Los indígenas comen carne cruda, de pollos, de carneros y de búfalo. Los pobres van a la carnicería, cogen el hígado crudo tal como cuelga del animal, lo cortan en trocitos, comiéndolos con una salsa de ajo. Y así comen las demás carnes. Y los nobles también comen carne cruda, pero la hacen picar y preparar con salsa de ajo y especias y la devoran con fruición, como nosotros la carne cocida.
Una referencia posterior es la del ingeniero y cartógrafo del siglo XVII Guillaume Levasseur Beauplan. Tras haber servido durante mucho tiempo para el rey de Polonia Segismundo III Vasa, escribió sus vivencias en el libro Descriptizhia l´Ukranie, publicado en 1651. Menciona la receta, atribuyéndosela a los tártaros, y describe una práctica de los cosacos de Zaporozhia para desangrar rápidamente la carne, que consistía en cortar filetes de un par de dedos de espesor y, tras salarlos por un lado, colocarlos bajo las sillas de montar. Tras dos horas se limpiaba el filete, se salaba por el lado opuesto y se volvía a poner bajo la silla de montar. Pasadas otras dos horas se limpiaba finalmente y ya se podía comer la carne, macerada y libre de sangre.
La referencia más conocida, y la que dio fama a esta forma de preparar carne fue la de Julio Verne en 1875, en su novela Miguel Strogoff, de ahí que el restaurante Jules Verne, situado en el segundo piso de la Torre Eiffel en París, han hecho de este plato una de sus especialidades.
jueves, 16 de octubre de 2014
Albóndigas a la jardinera express
El título es una declaración de intenciones, hacer la comida en el poco tiempo del que disponemos. El ritmo de vida que llevamos no nos permite disfrutar del tiempo necesario para poder cocinar, por eso no comemos como debemos la mayoría de las veces. Creé el apartado de comidas rápidas para ayudaros todo lo posible a comer de la forma más rápida y sana posible, en el mínimo tiempo. Tenemos la suerte que los supermercados y grandes superficies, cada vez más, disponen de comida preparada, pero también de materia prima elaborada, como las albóndigas que vamos a preparar. Nos hace la vida en la cocina más agradable, pero hay que tener la receta más apropiada.
Ya os iré hablando de los "básicos" que debemos tener en la despensa, para poder realizar cualquier receta express, en el momento que lo necesitemos. Empezaremos por el tarro de verduras (de ahorramas), el bote de tomate entero, o el de tomate con cebolla que usamos para los macarrones express del otro día, o tener una bandeja de albóndigas en la nevera, para cualquier día de la semana. Prefiero tener latas de tomate entero antes que el triturado, porque en el triturado no sabes lo que cae, y además usan los tomates de peor calidad. Los tarros de verduras simpre vienen de maravilla, cada vez hay más tipos diferentes, y podemos variar nuestra dieta, solo comprando otro bote. Hoy usaremos uno de tres verduras: guisantes, zanahoria y patata.
Antes de empezar con la receta os cuento un truco muy importante para ésta receta y de aprovechamiento para otras más. Abrimos la lata de tomate, retiramos un poco del agua y metemos directamente en la lata la batidora, ya tenemos tomate triturado. No tenía latas pequeñas, asi que he usado una de kg. Sobrará bastante, asi que cuando vaciemos el tarro de cristal de las verduras, lo enjuagamos y guardamos en él el tomate que nos sobre, en la nevera. Antes de taparlo, cubrimos el tomate con aceite, para que no se oxide ni salga moho. Y lo usaremos para hacer crema de tomate otro día.


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