viernes, 17 de octubre de 2014

Caracoles en salsa

Hacía tiempo que quería degustar éste delicioso manjar, me chiflan los caracoles, pero es difícil encontrarlos. Por suerte los encontré congelados en el supermercado (Ahorramás), qué alegría. Por lo menos me puedo quitar el mono de comer caracoles. Vienen en bolsas de 300 grs. y son de un tamaño grandecito. En nuestro país hay mucha tradición de comer caracoles.
 La antigüedad del caracol en la dieta humana se remonta a la Edad del Bronce, al menos 1800 a. C., basándose en fósiles encontrados. Pero parece ser que fueron los romanos los que explotaron sus propiedades alimenticias llegando incluso a crear lugares para criarlos denominados cochlearium. Plinio el Viejo dejó escrito que Fulvius Hirpinus instaló una granja para la cría de caracoles en Tarquinia, sobre el año 50 a. C. Los romanos consumían a los caracoles no solo como alimento sino que suponían que era un remedio eficaz para enfermedades del estómago y de las vías respiratorias como dejó constancia Plinio el Viejo, que recomendaba la ingesta de caracoles en número impar como remedio para la tos y males estomacales.
El caracol terrestre forma parte de la cocina mediterránea, especialmente la española y francesa, como uno de los manjares más exquisitos. También cabe destacar que al margen de estas cocinas el consumo del caracol se considera un uso culinario extraño, especialmente en la cocina estadounidense y se equipara a consumir una babosa, puesto que el caracol es precisamente eso, solo que posee una concha propia. Suele cocinarse al hervor y servirse acompañado de diversas salsas, aderezadas con hierbabuena.
Los caracoles son consumidos en diferentes partes del mundo. Aunque escargot sea la palabra francesa para "caracol", escargot en un menú inglés generalmente está reservado para los caracoles preparados con recetas tradicionales francesas (servido con su caparazón y aderezado con ajomantequilla y perejil).


 Lista de ingredientes para hacer unos caracoles deliciosos:
 - 600 grs. de caracoles (dos bolsas).
 - 200 grs. de jamón serrano picado.
 - 200 grs. de chorizo picado.
 - 1 cebolla.
 - 1 tomate.
 - 1 hoja de laurel.
 - 2 guindillas secas.
 - Medio vaso de vino ( a elegir, depende de vuestro gusto, ya que admite los dos).
 - 2 rebanadas gruesas de pan duro.
  Los caracoles ya vienen limpios y precocidos, un adelanto, pero si lo hacéis con caracoles frescos os explico cómo prepararlos. Hay que ponerlos en una cacerola con agua fría, cambiándola varias veces para que se limpien bien. Después de cambiar el agua tres veces, a la cuarta le añadimos con el agua, sal y vinagre para que suelten toda la baba.
 Una vez limpios los ponemos en una cacerola con abundante agua fría, laurel y sal. Los dejamos cocer a fuego lento para que salgan de sus conchas, y cuando hayan salido todos, subimos el fuego a tope y los dejamos 15 min. Así ya estarán listos para ser cocinados.
  Mientras se cuecen vamos pochando en otra cacerola el ajo y la cebolla. Pelamos el tomate como aprendimos en el post Pelar un tomate, lo picamos y reservamos. Añadimos el jamón y el chorizo a la cebolla, para que suelten todo su sabor, añadimos el pan desmigado y después el tomate picado, las guindillas enteras y lo dejamos pochar unos minutos. Por último añadimos el vino, y mientras reduce vamos añadiendo los caracoles escurridos. Los cubrimos de agua y dejamos cocer 15 min. más.


 Y ya sólo queda disfrutar de éste delicioso plato.
 Procurad ser felices y disfrutar del tiempo que paséis en la cocina, como yo lo hago.